Al llegar la época decembrina los mexicanos desempolvan los adornos navideños, como las luces, el árbol y no pueden faltar las esferas, en una casa sin esferas, no hay espíritu navideño, menciona Diego Gamboa, encargado de la Casa de las Esferas Zumpango.
La familia Gamboa se ha dedicado a la elaboración de esferas de vidrio soplado desde 1973, los conocimientos fueron transmitidos por la señora María Antonieta López Palacios, fundadora del taller mexiquense.
La producción artesanal de las esferas empieza con la fundición del vidrio, el cual se hace a 380 grados centígrados y se le sopla para darle forma, para que la o el artesano perfeccione su método necesita hasta dos años de práctica; luego se pasa al metalizado para darle brillo, este es el único proceso mecánico en la producción, posteriormente se sumérgeme en la pintura y se decora para después encasquillar la esfera y así se pueda colocar en el árbol de navidad.