






























Descripción
Entre harina, azúcar y el aroma de la naranja, Juan Miguel Hernández Lemus mantiene vivo el legado de su abuelo, quien le enseñó el oficio de panadero cuando apenas tenía cinco o seis años. Después de aproximadamente 16 años dedicado a esta labor, emprendió su propio negocio y conserva las recetas que heredó de él. Durante la temporada de Día de Muertos, su jornada comienza entre las dos y tres de la mañana para preparar las tradicionales hojaldras de naranja y el pan liso, también conocido como pesuña o encimado. La elaboración de las hojaldras requiere alrededor de cuatro horas de trabajo, desde la preparación de los ingredientes hasta que están listas para ofrecerse a los clientes.
Conforme se acercan los primeros días de noviembre, la demanda aumenta, pero también la satisfacción de compartir una tradición que forma parte de su historia familiar. Junto con su equipo de trabajo, que también madruga para cumplir con la producción, Juan Miguel mantiene una dinámica de colaboración que les permite sacar adelante cada jornada. Las hojaldras tienen un precio de 17 pesos y el pan liso de 15 pesos; ambos se venden en su puesto ubicado en La Explanada, afuera del mercado Emilio Sánchez Piedras, en Tlaxcala. Para él, cada pieza representa más que un alimento: es el recuerdo de su abuelo y el orgullo de continuar sus enseñanzas. La alegría de recibir buenos comentarios de sus clientes y saber que disfrutan su trabajo es, como él mismo expresa, la satisfacción de poder decir: “Yo lo hice”.
Maquillaje artístico, un oficio familiar que mantiene viva la tradición de Día de Muertos en Tlaxcala
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