






Descripción
Gumaro Cervantes, de 85 años, continúa llenando de música las calles de Apizaco, historia que sorprende porque aprendió a tocar el violín apenas a los 71 años. Desde su niñez incursionó en la música con el contrabajo, aunque por su estatura se le complicaba ejecutarlo. Tiempo después se interesó por la guitarra y recuerda que, cuando su madre se la compró, quiso regresarla por el dolor en los dedos, pero ella lo animó a continuar. Entre fábricas, mudanzas, una maderería, oficios de ayudante de albañil y otros trabajos —incluso una temporada en Ciudad de México— siempre mantuvo la música cerca, aunque la guitarra llegó a ser difícil de cargar con el paso de los años.
Ya en una etapa avanzada de su vida, al colaborar con otros músicos, descubrió el violín, instrumento que aprendió casi de manera autodidacta. Aunque asegura no considerarse muy bueno y dice dominar apenas unas cuatro melodías. Relata que llegó a tener otro violín antes del actual, pero se lo robaron en la calle.
Hoy, pese a las dificultades, continúa buscando su propio sustento tocando en diversas zonas de Apizaco, donde su historia y perseverancia acompañan cada nota que interpreta.
Vía: Daniel González//EsImagen Tlaxcala