




















Descripción
Desde hace 35 años, don Cosme Romero dedica sus días a la relojería, un oficio que, asegura, le brinda tranquilidad y satisfacción. Entre diminutos engranes, resortes y manecillas, encuentra un trabajo que exige paciencia, precisión y la búsqueda constante de la perfección para devolverle la vida a cada reloj que llega a sus manos.
Para don Cosme, la relojería es una profesión que ha logrado mantenerse vigente a pesar del paso del tiempo y de los avances tecnológicos. Cada reparación representa un reto distinto y una oportunidad para preservar piezas que, además de marcar las horas, conservan historias y recuerdos de quienes las portan.
Vía: Daniel González/EsImagen Tlaxcala.